Las
Pitangas
Es
muy difícil sintetizar un sueño hecho
realidad y una realidad que surgió sin darnos
cuenta.
Todo
comienza cuando un amigo me regala un cachorro Cimarrón,
Alhi, de apenas 45 días, eso ocurre a comienzos
del 2003; desde el primer contacto, me dije "este
es el perro que quiero para mí", un
cachorrón que venia desde el campo, rudo, fuerte,
pero a su vez muy tierno.
Las
primeras noches fueron muy largas porque se debía
acostumbrar a todos los ruidos de la ciudad, pero con
paciencia y muchos mimos nos fuimos conociendo y acostumbrando
el uno al otro.
Fue
desde ese momento que comencé a interesarme e
interiorizarme por la raza Cimarrón, el famoso
perro que en más de una novela gauchesca o en
algún cuadro de J. M. Blanes aparece acompañando
a su amo, el famoso perro que en tantos relatos de la
historia de nuestro país hacía referencia
nuestro prócer el Gral. José Artigas.
Comencé
a concurrir a las exposiciones, pero mi perro no tenía
papeles porque sus papás no lo habían
inscripto, nadie dudaba que fuera un cimarrón
de pura cepa, pero hay trámites que se deben
cumplir. Esperé a que cumpliera un año
y a la semana siguiente hicimos 900 kilómetros
para ir a nuestra primera exposicióna ¿a
donde? a Cerro Largo "La cuna del Cimarrón".
según cuentan los historiadores es el lugar donde
se encontraron los primeros ejemplares en estado salvaje
luego de que hacía muchos años los habían
mandado a extinguir.
Fue
precisamente ahí que debutamos y realmente fue
una experiencia que jamás se me borrará,
Un racimo de nervios, jamás habíamos entrado
a una pista, muy pocas veces le había puesto
collar y nunca lo había parado para exposición,
para que lo examinara un juez; hoy lo recuerdo y pienso
en el divino momento que fue. No
los quisiera aburrir con mi relato pero les voy a contar
que los dos nerviosos regresamos a Montevideo, orgullosos
de nuestros logros, en ambas exposiciones obtuvimos
el Mejor Joven Macho, que Locura, que alegría.
Comenzamos
a perfeccionarnos, a practicar más seguido y
también a observar y aceptar ayuda de amigos
con más experiencia.
Luego
del éxito obtenido, no nos perdíamos una
exposición, y a sí fue que TERRON ALHI
DE LAS PITANGAS, se hizo Joven Campeón y más
adelante Campeón Uruguayo.
Mi
pasión por la raza fue creciendo, no solamente
mucho, sino que muy rápido. Recuerdo una noche
a comienzos de agosto del 2004, cuando atiendo el teléfono
en mi casa y un amigo veterinario, referente criador
de la raza, me dijo "bueno Gustavo, tengo la
cachorrita que me encargaste", en casa nadie
sabía nada, por lo tanto dije "salgo
a hacer un mandado" ...al rato aparezco con
una cajita de cartón y dentro de ella... Olimareña,
una hermosa cachorra de apenas 60 días, un juguete
para Alhi, para no sentirse solo durante el día.
Como
a muchos nos ha pasado, el nombre de pedigree nos resultaba
muy largo, luego de varias encuestas en reuniones de
amigos y disertaciones de familia surgió IRUPE
( flor guaraní). Ya con un poco más de
experiencia en las exposiciones y conociendo un poquito
más de la raza, junto a Irupé empezamos
a entrar a pista apenas cumplidos sus 4 meses.
Innumerables
logros, varios títulos de mejor cachorro absoluto,
mejor joven del ranking del año 2005, varios
mejores de raza y reservas, MEJOR JOVEN DE RAZA DE LA
MUNDIAL DE ARGENTINA 2005, PRIMER BEST IN SHOW de Exposición
en el Kennel Club Uruguayo, logrado por un cimarrón.
Me
ha pasado que en las exposiciones y encuentros de criadores
me fui nutriendo de amistades y conocimientos, Viajé
en varias oportunidades al interior del país
(al campo) para conocer más ejemplares y aprender,
aunque el aprendizaje en esto de la cinofilia es eterno
e infinito.
Aún no les he contado que yo quería tener
una perra de color bayo, porque mis dos ejemplares eran
atigrados, fue ahí que un amigo criador y compañero
de exposiciones, junto a su señora me regalaron
a CRIOLLA , una cachorra con una carga genética
muy importante y por sobre todas las cualidades, una
excelente perra de guardia, característica innata
en esta raza.
Ahora viene la etapa de formar el criadero, ya tenía
un macho, dos hembras y muchas ganas de hacer bien las
cosas, en esto es muy importante tener un criterio definido
y autocrítica, al igual que en muchos ámbitos
de nuestras vidas. Fue entonces que para obtener buenos
resultados en la primer lechigada, hicimos junto a IRUPE
más o menos 500 kilómetros y realmente
valió la pena.
Hoy convivimos en Las Pitangas, Alhi, Irupé,
Faca, Taba y Criolla que si bien no está en casa,
está en la casa de un amigo, bien cerquita. Alhi
ya cansado de las exposiciones, cuida la casa y se va
de vacaciones conmigo al campo a cazar, Irupé
muy coqueta, le enseña a sus dos hijas Faca y
Taba, todos los pormenores de las exposiciones. Faca,
buena alumna, con apenas 6 exposiciones y 4 meses de
competencia, ganó el ranking de cachorro del
año 2006. Taba el año pasado (2006) junto
a su hermana Faca, se turnaban los laureles del triunfo
y en lo que va del año 2007 y apenas con solo
4 exposiones, va primera en el ranking de jóvenes
de la Sociedad de Criadores de Cimarrón Uruguayo.
También hay más integrantes de la familia
Las Pitangas en otros lados. Recientemente viajó
Rienda para Brasil, Riña y Poema están
esperando unos papeles para viajar a Italia y Taba junto
a su mamá Olimareña, se van al Mundial
de México.
Realmente estoy muy contento y orgulloso de lo que he
logrado hasta el momento que es apenas un brote de este
hermosa árbol que es La Pitanga.
No quisiera finalizar esta breve síntesis sin
antes mencionar a algunas personas que han contribuído
a que este hobby se haya convertido en un sueño
hecho realidad, por lo tanto doy las gracias a Sebastián
por regalarme a Terrón, a Víctor de Oliveira
por su aporte veterinario y referente de la raza, a
Fernando por sus consejos y largos viajes al interior
y que junto a Gabriela que me regalaron a Criolla, a
Gonzalo por sus clases de handling, a Jorge y Adrián
por su experiencia como criadores, a Alfredo Silveira
y Rosa como referentes de la raza en Cerro Largo, y
a muchas otras personas que contribuyeron en este emprendimiento
de diferentes formas.
Nuevamente gracias y muy especialmente a mis dos hijas
CECILIA Y LUCIANA, que son las dos personitas que riegan
Las Pitangas día a día junto a toda mi
familia. Gracias a ustedes por el tiempo que dedicaron
para conocerme y los invito a recorrer el sitio y a
dar vuestra opinión, que sin lugar a dudas tiene
también su enorme aporte
Gustavo
Rodríguez